Archivo de sentimientos y miedos.
Siento que voy a morir.
Siempre es lo mismo. Asumir cosas, pensamientos que aparecen en la mente con cosas que no son concretas, pero ¿no lo son?
Aburro a la gente. Es lo que hago. Es una certeza.
No recuerdo quién era y mucho menos sé quién soy ahora. Bueno, sí, una mancha azul, pero eso no es algo que me alegre. Al inicio todo va bien, ya sea lástima, compasión o aunque sea un poco de diversión, pero luego es igual. Aburro, no aporto nada.
Todo es azul.
Un azul que es lo mismo. No varía. No cambia. Se mantiene, y de una manera que aleja. Y me dan ganas de llorar. No puedo evitar sobrepensar y solo querer dormir.
Y lo peor es que me aterra preguntar, me aterra saber la respuesta porque soy hipócrita. Quiero saber pero el miedo me congela, porque me conformo con la lástima y la compasión que me entregan. ¿Qué otra cosa sería?
Ahorita, y creo que por un tiempo, no seré capaz de preguntar: “Oye, ¿me odias?”. Una pregunta que tanto solía hacer en broma pero que ahora mismo la respuesta genuinamente me aterra.
Me aterra lo que viene después, aunque de verdad quiera saber la respuesta. Pero prefiero morir en preguntas y escenarios antes que saber la verdad.
Porque sé que soy tan azul que la respuesta no podría ser otra más que “sí”.
Pero igual puede que sea grosero asumir que será así. Por más que intento buscar razones para que sea un “no”, no las veo. No ahora.
Me siento triste y no sé por qué. Solo estoy triste porque me siento otra vez en el hueco del que creí que había salido. Pero no. Estoy otra vez aquí, feliz por momentos y cayendo de nuevo, pero esta vez se siente diferente. Se siente más doloroso.
Es difícil porque los que ya estaban aquí entienden un poco más cómo estoy, cómo me veo, porque tienen un recuerdo de lo que era antes, cuando estaba mejor, cuando todavía tenía esencia. Pero ahora no hay nada, solo un vacío, un cascarón.
Y no es que no sienta, porque sí. Quiero y anhelo cosas y sentimientos. Pero si lo único que soy ahora es azul, ¿cómo van a tolerarla las personas que llegan a mi vida?.
Lo único que ven es una persona sin nada, sin esencia, con emociones vacías. Porque, por mucho que me haga feliz estar contigo, ese pequeño agujero en mi pecho sigue absorbiendo todo. Hace que me quedé sin nada.
Y eso me pone triste también.
Porque anhelo crear nuevos vínculos. Porque me gustaría que las personas se quedaran pero sé que es difícil porque no ven nada. Porque ahora soy nada.
No es que no sintiera o sienta, pero las cosas se quedaban en mi pecho, un remolino de palabras en mi garganta intentando salir, pero sin poder hacerlo. Y no entiendo qué tenía la tristeza que ahora me invade, porque sé que no era miedo.
Ahora sé que no era miedo.
Solo estaban en mi garganta y en mi pecho porque no me había dado cuenta, porque no había notado que estaban ahí, porque vivía con la ilusión de que todo estaba bien y no era así. Al final todo era cuestión de tiempo.
Quiero sentirme bien. Y aunque sé que es un proceso y no es algo lineal, no puedo evitar pensar cuándo acabará, porque nunca había sentido tanto y tantas cosas como ahora.
Y me confunde, porque no entiendo la razón, o si realmente hay alguna, o si solo es todo lo que se acumuló. Ahora que se desbordó ya no tiene forma y solo está el líquido espeso que todavía brota y no lo puedo detener, se escurre entre mis manos.
Me siento mal. Me siento triste y ya no quiero sentirme así.
No puedo conocer nuevas personas sin que lo primero que se note sea el azul en mi o ese vacío, ese cascarón sin nada.
Soy una persona fingiendo.
Y me aterra que los que ya están conmigo recuerden quién era y que lo que me he convertido no sea más que una sombra, un recuerdo de cuando todo estaba mejor, y quieran alejarse porque estarían en todo su derecho de hacerlo.
Porque nadie va a querer quedarse con alguien que no puede ofrecer nada.
Soy una persona complicada y confusa. No tengo nada que ofrecer. No ahora.
Y eso es triste.
Porque quiero que se queden, pero no hay motivos para que lo hagan.
Quiero que te quedes.