28 mayo, 2026

Feliz cumpleaños

Si tuviera que escoger una fecha para morir, sin duda sería mi cumpleaños.

He visto a personas cercanas ponerse tristes al recordar a alguien en el día de su cumpleaños y en el día de su muerte. Son las fechas en las que más se recuerda a una persona fallecida. Así que sí, me gustaría morir el día de mi cumpleaños.

¿Cuánto tiempo vive alguien en el recuerdo de otra persona? ¿Cuántas personas llegarían a mi funeral? ¿Qué flores llevarían a mi tumba? Aunque no me agrada la idea de ser enterrada. ¿La gente podría recordar cosas buenas sobre mí? ¿Sería una charla casual? ¿Una pequeña presencia en ciertos lugares? ¿Un recuerdo vago en la mente de alguien? ¿Mis gatos notarían mi ausencia? Y, si es así, ¿Cuánto tiempo tardarían en notarla?

Quién sabe. Son preguntas de las que nunca obtendré una respuesta; no lo sabré porque ya habré muerto y, en la muerte, no hay nada.

¿O sí hay algo después de la muerte? Me gusta verla como un gran descanso: apagarlo todo y simplemente dejar de pensar, dejar de ser consciente… solo nada, como si una llama se apagara. Espero que sea así, aunque incluso una llama deja un rastro.

No soy creyente, por más que he intentado aferrarme a algo, creer en algo para encontrarle sentido a ciertas cosas y poder decir: “las cosas pasan por algo”. Sé la importancia que tiene la religión en la sociedad y, por ende, en la vida de muchas personas. Pero tal vez ese deseo de aferrarme sea precisamente lo que me lo impide. Irónico.

Creo que la religión no es para mí. Incluso teniendo una infancia religiosa, nunca creí; y es que nunca sentí nada, que cambiara algo… solo pedía, pedía por todos y me cuestionaba. Tal vez ese fue el problema. Solo veía a otros y entendía la importancia que tenía ese ser superior en sus vidas, pero ¿por qué? Intenté entenderlo, pero no todo tiene por qué tener una explicación, o eso creo. Cuestionarse siempre es un problema.

Así que, si hay algo después de la muerte, ¿Qué me espera? ¿Estoy viviendo como una buena o mala persona? ¿Existe el cielo o el infierno? ¿La reencarnación? Eso tampoco me agrada, pero supongo que todo eso lo sabré cuando muera… o tal vez no, porque quizá realmente no haya nada.

¿Qué tenía que ver mi cumpleaños con la muerte y la religión? No lo sé, pero son cosas que pienso a veces. No soy fan de mi cumpleaños, aunque sí me gusta celebrar el de otros; es un gran día. Y cuando la gente me dice que no le gusta su cumpleaños o que es un día solitario, nace en mí el deseo de felicitarle siempre.

Me gusta hacerlo, pero soy mala recordando fechas, recordando varias cosas. A eso se le suma que también pierdo la noción del tiempo, lo cual es otro problema. Pero ese miedo de olvidar algo importante siempre hace que escriba y ponga recordatorios, porque así hay un registro y, sí o sí, tendré que recordarlo.

Creo que ya estoy divagando. 

Mi cumpleaños, para mí, es un día más. No me parece especial ni nada; no lo odio, pero sigue siendo solo otro día y eso hace que para otros tampoco sea importante. El más memorable que tengo fue cuando me hicieron una fiesta sorpresa, pero ya tiene años. Y antes de eso… hubo una semana confusa. Ahora es gracioso pensarlo. 

Me pregunto si algún día veré este día como algo más que como un buen día para morir.

Este año debo admitir que sí pensé que sería un poco diferente. Experimenté muchas cosas nuevas e ingenuamente pensé que seguiría siendo así. Lo fue, pero de una manera distinta a la que esperaba.

Divagando de nuevo, me acaba de surgir una duda: si ya no hablo con alguien, ¿le sería grato recibir un mensaje random el día de su cumpleaños felicitándole? Porque sí lo hago. Y es que, si ya estás en mi calendario, no puedo evitar hacerlo. 

Si te agregué ahí, debes saber que te aprecio mucho o que te recuerdo con cariño… fuiste alguien importante para mí. Pero no sé si pueda llegar a ser algo molesto.

Es todo. 

Feliz cumpleaños a la persona que su deseo es morir hoy.